El
cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente
en la mujer, y el tratamiento quirúrgico (la mastectomía),
genera unas enormes secuelas físicas y psicológicas
que condicionan con frecuencia la vida y relaciones sociales
de las pacientes.
Por ello, la reconstrucción mamaria es una herramienta
primordial que contribuye de forma definitiva en la lucha
contra la enfermedad, permitiendo una restauración
de la anatomía natural, la recuperación de
su feminidad, y un refuerzo psicológico esencial
para recobrar su vida cotidiana.
Este procedimiento no interfiere ni en el tratamiento, ni
en el control posterior del cáncer de mama. Prueba
de ello es que cada día son más los oncólogos
que lo recomiendan.
La reconstrucción puede hacerse de forma inmediata
a la mastectomía en el mismo acto operatorio, o diferida,
a los 6 meses del tratamiento oncológico.
Intervención:
Existen 3 procedimientos fundamentales para reconstruir
la mama:
- Mediante
una prótesis expansora que es recambiada, al
alcanzar el volumen deseado, por un implante definitivo.
- Por
medio del colgajo músculo cutáneo de dorsal
ancho, que aporta piel en casos en que ésta sea
insuficiente, y que junto al implante, consiguen el
volumen deseado.
- Por
medio de colgajos abdominales, que trasladan la piel
y grasa del abdomen al tórax, conformando con
ellos una nueva mama con tejidos exclusivos de la paciente,
sin necesidad de implantes, y que al tiempo incluye
una abdominoplastia.
En cada caso su cirujano le orientará sobre la
alternativa más conveniente, pudiendo ser necesaria
alguna actuación sobre la mama sana para garantizar
la simetría.
El complejo areola - pezón se reconstruye en última
instancia y bajo anestesia local.
En definitiva, se trata de restaurar la armonía
corporal perdida, consiguiendo una mama de consistencia,
forma y volumen natural, que ayuden a la mujer a recuperar
toda su vitalidad y feminidad.
|