¿Ha
tenido alguna vez la sensación de no poder aguantar
y tener pequeñas pérdidas de orina? ¿Sentir
de repente ganas de ir al aseo y no poder retener los escapes?
¿Ha tenido alguna vez que dejar de realizar alguna
actividad física, reprimir un estornudo o contener
la tos, porque si no lo hace le provocan pérdidas
de orina? Si es así, usted sufre incontinencia urinaria
y eso NO ES NORMAL.
En España más de el 20% de la población
(hombres y mujeres), con edades comprendidas entre 35 y
65 años, sufren incontinencia urinaria y únicamente
el 0.2% solicita ayuda médica. ¿Por qué?
Unas veces por vergüenza y otras por desconocimiento;
hasta ahora se pensaba que los escapes de orina eran algo
normal de la edad, sobre todo si se ha tenido más
de un parto, y se sigue creyendo que la única solución
es llevar, de forma continua, una incómoda y antihigiénica
compresa, que en algunas ocasiones desprende olor y, como
consecuencia, supone una importante limitación social
y disfunción psicológica para la persona.
Hoy día, por suerte, ya empezamos a tomar conciencia
del problema y podemos afirmar que la solución no
se encuentra en la compresa de la marca “X”,
que una señora nos anuncia en televisión como
la “felicidad absoluta”.
El primer paso que debemos dar, es conocer qué es
la Incontinencia Urinaria, y la respuesta es tan sencilla
como decir que: es no poder retener la orina cuando
se desea. Las causas más frecuentes son dos: “incontinencia
urinaria de esfuerzo” e “incontinencia urinaria
de urgencia”. La incontinencia urinaria de esfuerzo,
en la mayoría de los casos, se debe a una falta de
fuerza muscular. La incontinencia urinaria de urgencia,
por inestabilidad de la vejiga, es cuando aparece la sensación
urgente de orinar, aunque la vejiga no llegue a estar llena,
siendo, en algunos casos, doloroso, y llegando a provocar
micciones involuntarias.
El segundo paso, y no menos importante, es la toma de conciencia
de la necesidad de un diagnóstico médico,
así como la de un tratamiento especializado, por
medio de ejercicios y, en algunos casos, por electroterapia,
para tomar conciencia y reforzar los músculos del
suelo pélvico, dirigidos siempre por un fisioterapeuta.
Por supuesto, no debemos olvidarnos de la acción
preventiva, tan importante o más que la curativa,
antes y después del parto, y llevada a cabo por el
personal especializado, el cual puede indicarle un tratamiento
para evitar el riesgo de la incontinencia en un futuro.
No olviden que algo tan sencillo como mantener un buen “periné”
o “suelo pélvico” puede prevenir un gran
número de patologías tales como: incontinencia
urinaria, incontinencia fecal, prolapsos, estreñimiento,
hemorroides, disfunciones sexuales, y un largo etcétera.
La solución está en sus manos, sólo
tiene que buscar la información adecuada, en los
lugares adecuados (centros de salud, ginecólogos,
centros de fisioterapia…), donde siempre encontrará
personal especializado que estará dispuesto a informarle
y dar solución a estos problemas.
Marina Martínez
Pando.
Fisioterapeuta.
Unidad de Fisioterapia de Centro Médico Virgen de
la Caridad.
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