| Se
estima que más de un 40% de las personas presentan
en algún momento dolor en los pies con mayor o menor
deformidad en los dedos. El clásico “juanete”
sobre el primer dedo, los “dedos en garra” o
el doloroso “espolón” en el talón
son cada vez más frecuentes y de aparición
en edades cada vez más precoces a consecuencia, entre
otras causas, de la nefasta influencia de la moda. El uso
de zapatos de punta estrecha y con tacón excesivo
es especialmente perjudicial en estos casos.
Una correcta higiene con empleo de calzado cómodo,
ancho y de longitud suficiente para que los dedos puedan
alojarse sin dificultad de espacio resulta fundamental para
prevenir problemas futuros. Ejercicios como andar descalzos
por la arena de la playa o por el agua y movilizar los dedos
y pies en el mar ayuda a mantener un buen tono en los músculos
y una buena elasticidad en las articulaciones del pie.
El análisis y estudio del morfotipo del pie por el
especialista es esencial para poder establecer una pauta
terapeútica ventajosa en cada paciente cuando la
patología ya se ha instaurado. En fases iniciales
es recomendable el uso de plantillas y órtesis o
dispositivos ortopédicos que eviten la progresión
de la deformidad. Las revisiones periódicas por parte
del podólogo ayudarán también a superar
algias o dolores en estas primeras etapas.
Con todas estas medidas conservadoras se logrará
superar los problemas en la mayoría de pacientes.
En los casos en los que persista la sintomatología
con progresión de la deformidad se hará necesario
realizar tratamientos más agresivos, casi siempre
asistidos quirúrgicamente, previa valoración
clínica y radiológica por parte del Traumatológo.
Los avances tecnológicos y científicos vividos
en la última década han permitido dar un impulso
sustancial en al diagnóstico y tratamiento de distintas
enfermedades. En este sentido, la reconstrucción
de deformidades en pies y dedos de aparición tan
frecuente en la población ha pasado de ser tratada
obligatoriamente por cirugía convencional a poder
solucionarse en muchos casos con cirugía de mínima
incisión. Las técnicas quirúrgicas
clásicas con amplias incisiones y abordajes para
la corrección del “juanete” o para tratar
el dolor y la callosidad en la planta del pie se emplean
en la actualidad en casos seleccionados.
La cirugía de mínima incisión o percutánea
permite efectuar correcciones y tratar el dolor en determinadas
patologías con numerosas ventajas. Se trata de una
técnica motorizada que se realiza a través
de insignificantes heridas con la aplicación de anestésicos
locales y, por tanto, sin hospitalización. El curso
del postoperatorio es poco molesto y con una recuperación
mucho más rápida que con las técnicas
convencionales. El paciente puede caminar desde el mismo
día de la intervención, alterando en poca
medida sus actividades diarias habituales.
En cualquier caso resulta imprescindible el estudio de cada
uno de estos problemas por parte del especialista, el cual
determinará el mejor tratamiento para cada paciente.
Dr. Pedro Martínez
Victorio.
Centro Médico Virgen de la Caridad
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